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La Idea

LA IDEA

 

Para la mujer que amo 

 

No sé en que momento esa idea se implantó,
No sé quien fue el ciego que a tus oídos susurró,
Que la idea en tu mente colocó.

Sólo sé y veo que aquello te tortura,
Te atormenta,
Te duele,
Me duele.

He amado cada parte de ti,
Y aquello que odias me maravilla,
Cada curva, cada parte de tu piel,
No sé como poder estar de lejos de ello,
Del calor de tu cuerpo,
De tus brazos,
Del sabor de esos labios.


Pero no creo que me entiendas,
Cuando digo cuanto me entristezco,
Como me duele,
Cada vez que dices que no eres lo que eres,
Siendo tú tan incapaz de ver tu belleza.

Si tan sólo pudiera darte mis ojos,
Si tan sólo te vieras tal y como yo te veo,
No dudo que verías de una vez por todas,
Que tú de fea y gorda,
Sólo tienes la idea en tu cabeza.

 

Carlos Guzmán Marchant
X-IX-XIII

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!Sobre el blog

Este es un espacio creado por mi para dar a conocer maravillosos mundos con grandes castillos, mundos con enormes ejercitos de sombras, o enormes ejercitos de máquinas. De poderosos dioses nacidos de flores, de serpientes nacidas de frutos pestilentes, de enormes torres de metal, de malvados caballeros, de hombres y pactos con las sombras, de cientificos y sus investigaciones, de intrincados experimentos que acaban en terror, de naves espaciales varadas en el espacio, de bioingenieria y bio atentado, de amor y desamor, de la corrupción y maldad de muchos que impiden que la humanidad sonría, de amistad a toda prueba de las aventuras de cientos de personajes, de las torturas y sufrimientos de otros tantos.

De misterios que tus mortales ojos en ningún otro lado podrían ver, de palabras que no escucharas, pues las leeras.  

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El Ciclo

El viento soplaba y aunque todo parecía negro entre las hojas caídas lograban verse los verdes brotes de aquella primavera que poco a poco comenzaba avanzar. Bajo las largas lluvias, bajo los cielos nublados, aquellos retoños, aquella huella de aquel porvenir ilustre, habían logrado avanzar rompiendo sus prisiones, abriendo la tierna tierra, buscando la luz que irradiaba débilmente el voluminoso sol. Al verles el sol sonreiría, brillaría con fuerza, la tristeza de los cielos al ver los bosques marchitos quedaría detrás, las nubes se irían, la vida de los bosques resurgiría. Resurgiría para luego volver a marchitar y volver a resurgir, tal y como ha sucedido desde que el mundo es mundo.

 

Carlos Guzmán Marchant
XIII-VIII-XIII

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Corazón Partido en Dos

 

Corazón Partido en Dos

La muerte llegó lenta, una noche de invierno mientras afuera llovía copiosamente. Nunca nadie esperaba que algo así ocurriría, se decía que habían oído ruidos raros fuera, una suerte de ave, y los más temerosos señalaban que era la voz del tue-tue que venía a dar aviso de lo que el joven haría. Pero nadie sabría jamás que ocurría en verdad en la cabeza de aquel muchacho, que sin pensarlo dos veces atravesó su corazón de lado a lado con un mensaje escrito en una hoja de papel que colocó especialmente entre su pecho y el filo de la daga. "Yo partí en dos tu corazón, ahora es mi turno de romper el mío" 

 

Carlos Guzmán Marchant
XXVII - VI - XIII

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Un Brindis

Un Brindis.

Brindo,
Brindo por el luto de esas charlas inacabables, 
Brindo por culpa de esos labios bañados en pecado 
Por ese corazón putrefacto 
Por ese falso yo te amo
Por todo lo que fingiste ser y nunca fuiste 
Por todas tus mentiras y engaños
Por todo eso, ahora brindo. 

 


Carlos Guzmán Marchant 
X-VI-XIII

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La Linda Pareja Del Preu.

La Linda Pareja Del Preu.


Ellos eran la pareja más linda de todo el preu, 
Tan sólo con ver a mi amigo y cayeron las bromas
"¿Otra más?, tendré que avisarle a la del 6to piso para que no se ilusione"
Luego mi conciencia me acusó,
Y me acerqué a ella y le dije que sólo eran bromas, 
Mi amigo molesto, 
Sin comprender por qué estaba jodiéndole el momento. 

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El Miedo

La neblina se agolpa al otro lado del cristal. Poso mi mano sobre él y la retiro de inmediato, el frío me es insoportable. Miro a través del vidrio, a través de la neblina y allí te veo como una fugaz silueta, deseo salir y correr tras ella, pero no logro estar seguro de si eras o no tú. En el living todos compartiendo y yo en la pieza mirando a través de aquella ventana, buscando volver a encontrarte, y te veo, como un reflejo de mis más profundos anhelos es que te veo. Allí te veo pero también están mis miedos, pues llega ese otro, te agarra de la cintura y te besa, golpeo el vidrio, intento que me mires, que te des cuenta que estoy aquí sufriendo. Cierro los ojos llorando, pero aun así veo esa escena que me espanta apoderándose de mis pensamientos, de los rincones más oscuros de mi ser, allí donde el miedo crece y me devora.

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Cupido

Cupido

Aveces me pregunto si cupido tiene derecho a amar, si es que al gran dios del amor le han permitido ser amado y amar, o si al contrario cupido solo puede ver feliz a la gente que une, ¿Es qué está destinado a estar sólo y desamparado? Y cuando ama ¿Puede utilizar sus flechas para que la mujer amada lo ame también? O simplemente se puede quedar admirando su silueta y su rostro, viéndole lejana y sólo pensando en su felicidad. Una felicidad que para que ella la tenga tiene que ser en brazos ajenos, de alguien que si puede amarla, que si puede cuidarla, que no tiene aquel impedimento que es ser aquel que debe de unir las parejas en amor eterno.

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Poética Ironía.

Poética Ironía. 

Hoy te vi en ese maldito balcón que se volvió mi infierno, 
A ratos pienso que mamarme dos filas eternas
Y ser una sardina hubiera sido mejor,
Pero sabes, al menos te vi feliz y tú no me viste, 
No sabes que era aquella sombra que cruzó la calle, 
Aquella sombra que miró a aquel balcón y allí te encontró,
Del mismo modo que te encontró una y otra vez, 
Cuando esperaba el final de tu jornada, 
Cuando esperaba viajar contigo entre sus brazos, 
Mirando esos ojos que fueron su perdición, 
Creyendo ser el dueño de esa sonrisa tuya,
Viviendo ilusamente entre ilusiones tan falsas como sus escritos, 
Pero creyendo en ella con fuerza y viviendo feliz de creer en ella,
Al menos hoy te vi y sonreí,
Sonreí por la poética ironía,
Busqué aquella otra estación para tener un mejor viaje,
Y en medio de ese viaje, tus ojos que no me vieron se me aparecieron. 

 


Carlos Guzmán Marchant
VIII-VI-XIII

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Misión ¡Encontrar a los brujos más poderosos! [Athal] II

Esta historia lamentablemente murió dentro del foro en que la estabamos armando, sin embargo encontré este fragmento de continuación que había ya avanzado y (al tener tantas lecturas esta historia) espero poder retomarla y llevarla por algún buen camino.

 

Habían pasado tres días desde entonces. Aquella noche habían conversado sobre sus intereses y objetivos, dentro del marco de lo que cada uno estaba dispuesto a hablar. Para el amanecer, aquél gran grupo había decidido separarse en dos, unos irían por Vermöe y los otros, por Magt. 

Así, un enérgico Kennis, una callada Athal, un aparente desinteresado Joker y una firme Lilynette partieron en busca de Vermöe. Según el pequeño volador, convenía investigar sobre el incidente de Groenlandia. 

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El Extra

El Extra

Ahora te vas, 
Me dices que lo nuestro nunca fue, 
Me quedo mirando tu espalda, 
Me quedo discutiendo conmigo si ir o no, 
Si dejarte ir, 
O luchar por ti,
Si resignarme, 
Si dejarme morir.

Y es que no quiero olvidarte,
Porque fuiste tú la que me hizo volver a creer,
La que me hizo fantasear con historias de amor,
La que me hizo sentir que eran de verdad.

Pero no me di cuenta que yo no formaba parte de ella,
Que tu historia de amor ya estaba escrita,
Que yo sólo era un actor,
Que no fui más que un extra,
Un actor de una sola escena,
Ambientando el fondo de tu historia de amor.

Y es que no fui más que ese extra,
Ese estúpido extra que desea alcanzar la fama,
Cambiar el guión de aquella historia de amor,
Y apoderase de la dama,
De aquella princesa, de aquella que todos aman,
De aquella cuyo corazón ya es de un príncipe,
De aquella cuyo libreto determinó su destino.

Y como aquel estúpido extra,
Yo deseo prolongar mi escena, 
Mi duración dentro de tu vida, 
Ser alguien en ella y no ser sólo una sombra pasajera,
Una persona con la que cruzaste mirada, 
Cruzaste mirada, pero nunca nada pasó.

Ese era mi destino en esta obra, 
Esa era mi función, 
Ser sólo uno más,
Uno del montón,
Pero no pude dejar pasar tus ojos, 
No pude evitar correr tras de ti,
No quise respetar el guión y mi lugar en la obra,
No pude evitar sentir que sin ti me perdería,
No podía, porque sabía que si te dejaba ir, 
Sabía que si dejaba que me dieras la espalda y te fueras,
Estaría fuera de escena perdería formar parte de la historia, 
Fuera de tu única y emocionante historia de amor,
De la que nunca fui un verdadero actor,
De la que sólo fui y seré una sombra pasajera.

 

Carlos Guzmán Marchant
XIV-V-XIII